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TALLER TEMÁTICO AGUA

2026-03-26
Por: CONSEQRO


¿Qué dice el plan?

 

El Plan presenta el agua como una de las variables más determinantes para la viabilidad del Querétaro de 2050. Desde el diagnóstico, advierte que el estado enfrenta estrés hídrico medio por encima de la media nacional y que, en paralelo, el aumento de la temperatura promedio anual ha sido notable (de 17.7°C en 1990 a 20.5°C en 2020), con un efecto directo en la sequía: el territorio afectado pasó de 15% en 2014 a abarcar prácticamente la totalidad hacia 2023.

 

También identifica desequilibrios estructurales: la disponibilidad de agua renovable per cápita se considera crítica (posición 25 nacional), la calidad del agua superficial se ubica por debajo del promedio nacional, y en los volúmenes concesionados el mayor consumo corresponde al sector agrícola (63%), seguido del abastecimiento público.

 

Aun así, reconoce avances en saneamiento, con una mejora importante en la cobertura de tratamiento de aguas residuales (de 22.9% en 2003 a 68% en 2021).

 

En proyecciones, el Plan anticipa que el suministro para consumo humano deberá aumentar para cubrir a una población en crecimiento, pero al mismo tiempo advierte una tendencia preocupante: la disponibilidad diaria por habitante disminuye y la agua renovable disponible cae de manera sostenida hacia 2050, lo que refuerza el mensaje de que el futuro dependerá de eficiencia, saneamiento y protección de recargas.

 

En riesgos y tensiones futuras, el Plan enfatiza amenazas muy concretas: suministro insuficiente ante el crecimiento urbano, cambio de uso de suelo en zonas de recarga, contaminación industrial y residencial junto con cambio climático y deterioro ecológico, crisis ambientales o sanitarias con impactos en calidad de vida y economía, estrés térmico e hídrico que afecta producción agrícola y disponibilidad de alimentos, y proliferación de descargas a cielo abierto en zonas rurales que contaminan mantos y zonas de descarga.

 

Como horizonte de largo plazo, el Plan plantea metas de consumo responsable (consumo per cápita), reserva hídrica asegurada y conservación de mantos freáticos, además de avanzar hacia cobertura sanitaria total y fortalecer drenaje/servicios relacionados como parte de la infraestructura pública.

 

Para llegar ahí, propone un paquete de grandes estrategias que combinan soluciones para asegurar el abastecimiento en el largo plazo con educación para el cuidado, protección, uso y reúso del agua y un marco de ordenamientos y sanciones; construir y mantener infraestructura pluvial, hidráulica y sanitaria con ecotecnologías y educación ambiental; impulsar alianzas regionales para cuidado y saneamiento de ríos; integrar infraestructura verde en diseños urbanos (captación de lluvia, suelos que infiltran, reducción de calor e inundaciones y protección de flora y fauna); ordenar usos de suelo para proteger zonas de recarga y suelos con aptitud productiva; y asegurar el diseño, operación y renovación permanente del drenaje y la cobertura de servicios públicos.

 

 

¿Qué dijeron los especialistas?

 

En la mesa, la prioridad fue hacer que los objetivos sean más exigentes, claros y aplicables. En consumo per cápita, una mayoría de participantes propuso ajustar la meta hacia 100 litros diarios por persona en lugar de 150, para reflejar mejor el nivel de urgencia y orientar políticas de eficiencia.

 

Para la reserva hídrica y la cobertura sanitaria, el acuerdo fue revisar la redacción para que exprese mejor el propósito y facilite su implementación, incorporando de forma explícita la educación y la cultura del agua como parte del resultado esperado, no solo como un complemento.

 

Sobre drenaje y alcantarillado, la mesa sugirió integrarlo al reto de cobertura sanitaria con un enfoque de eficiencia y mantenimiento de la infraestructura, elevar la aspiración hacia 100% y reconocer que existen tecnologías que no requieren necesariamente alcantarillado convencional, para no limitar soluciones en zonas rurales o dispersas.

 

En cuanto a las grandes estrategias, recomendaron separar con más claridad los componentes (soluciones, educación y ordenamiento), evitar términos que puedan restar precisión, y sustituir el enfoque de “reserva hídrica” por uno más directo de abastecimiento de agua, además de reforzar la cultura en hogares respecto a contaminación, revisar cuidadosamente el uso de sanciones y reglamentar la urbanización por su impacto en recargas.

 

Segunda Mesa del Agua 

 

¿Qué dijeron los especialistas?

 

Durante el taller temático, se destacó la necesidad de transitar de una visión limitada de “reserva hídrica” hacia un modelo más amplio de abastecimiento de agua con acceso equitativo, acompañado de reformas legales y una mayor claridad en la regulación. Entre las principales propuestas se encuentra fortalecer la legislación, ampliar las sanciones —no solo a industrias, sino también a hogares— y definir responsabilidades claras entre instituciones.

 

Uno de los puntos centrales fue la urgencia de mejorar la infraestructura hidráulica del estado, gran parte de la cual data de los años 80. Se planteó la necesidad de diagnósticos actualizados sobre riesgos de inundación, así como la implementación de soluciones como la separación del drenaje pluvial y sanitario, el reúso del agua y la adopción de modelos innovadores como “ciudades esponja”.

 

Asimismo, se subrayó que la solución no es únicamente técnica. Los participantes insistieron en que el problema del agua debe abordarse de manera transversal, considerando factores como la educación, el manejo de residuos y la planeación urbana. En este sentido, se propuso fortalecer campañas de concientización y programas educativos, así como promover el uso de nuevas tecnologías y sistemas de monitoreo.

 

En cuanto al saneamiento, se enfatizó la necesidad de tratar el agua antes de devolverla al ecosistema, así como ampliar el enfoque más allá de los ríos, incorporando lagos, lagunas y presas. También se alertó sobre problemas como las descargas clandestinas y la falta de coordinación entre municipios y estados.

 

Finalmente, se destacó que la solución requiere la participación de múltiples actores, desde autoridades y academia hasta comunidades y sectores productivos. Los expertos coincidieron en que garantizar la seguridad hídrica del estado dependerá no solo de la planeación técnica, sino de la capacidad de implementar acciones coordinadas y sostenidas en el tiempo.


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