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TALLER TEMÁTICO INCLUSIÓN SOCIAL

2026-03-26
Por: CONSEQRO


¿Qué dice el plan?

 

El Plan define la inclusión social como una condición central para construir una sociedad justa, próspera e incluyente, basada en la accesibilidad universal de oportunidades para desarrollarse en lo físico, intelectual, cultural y laboral, minimizando barreras sociales, económicas y culturales, y promoviendo diversidad, igualdad sustantiva y respeto a los Derechos Humanos. En esa línea, plantea que la inclusión debe ser una prioridad permanente y reconoce como grupos de atención prioritaria a pueblos indígenas, migrantes, personas con discapacidad, niñas, niños y adolescentes, personas jóvenes y personas adultas mayores, con una postura explícita de no tolerar discriminación o exclusión.

 

En el diagnóstico, el Plan incorpora señales concretas de brechas que pueden traducirse en exclusión si no se atienden: la población indígena y hablante de lenguas indígenas enfrenta rezagos específicos (por ejemplo, analfabetismo concentrado en grupos de mayor edad), y la inclusión de personas con discapacidad aparece como un desafío estructural en el ámbito laboral. También coloca el tema de los cuidados como un componente crítico de igualdad sustantiva, destacando que la carga recae mayoritariamente en mujeres, lo que limita oportunidades laborales y salariales, y se conecta con una brecha salarial relevante.

 

De cara a 2050, el Plan advierte tensiones que podrían agravarse: la naturalización de la desigualdad y la discriminación, la feminización de la pobreza, brotes de deterioro del tejido social (incluyendo población en situación de calle) y el riesgo de que la inserción social de las mujeres se bloquee por falta de oportunidades equitativas y continuidad de violencias; además, el encarecimiento del costo de vida puede profundizar desigualdades y detonar fenómenos como invasión de predios. En ese horizonte, plantea objetivos de largo plazo como reducir la pobreza a menos de 10% y lograr un ingreso promedio equivalente a tres o más salarios mínimos sin brecha salarial de género.

 

Como líneas de acción, el Plan enfatiza la creación de espacios públicos y entornos seguros y no violentos que fortalezcan cultura de paz y comunidad, y la construcción de entornos laborales con oportunidades equitativas para mujeres y hombres, con accesibilidad y facilidades para grupos priorizados, modelos alternativos de trabajo, mejores oportunidades y salarios dignos que incentiven la formalidad.

 

 

¿Qué dijeron los especialistas?

 

La mesa planteó, en primer lugar, que el objetivo de ingresos y reducción de brechas debe leerse como movilidad social y no solo como promedio salarial: advirtieron que los promedios pueden ocultar desigualdad y propusieron usar métricas como el Índice de Gini para reflejar mejor la distribución del ingreso. También señalaron que el crecimiento poblacional puede generar nuevas zonas urbanas con alta precariedad si no se actúa a tiempo, por lo que el reto debe asegurar que las siguientes generaciones vivan mejor que las actuales.

 

Un segundo énfasis fue la educación como base de una inclusión real: propusieron incorporar formación sobre inclusión y discapacidad en escuelas públicas y privadas, fortalecer capacidades de docentes y programas, y sumar alfabetización tecnológica y educación financiera para ampliar oportunidades y autonomía. En paralelo, pidieron pasar de una visión asistencial a un enfoque de derechos: hablar de inclusión como rediseño institucional y creación de protocolos para que instituciones y empresas integren a personas de grupos de atención prioritaria en la fuerza laboral, como cumplimiento del derecho a la igualdad y no como caridad.

 

Sobre las estrategias del Plan, la mesa sugirió reforzarlas con componentes que suelen quedar fuera si se piensa solo en “espacio público” o “empleo”: incorporar salud mental y atención a violencia familiar/sexual para evitar la normalización de ciclos de violencia, trabajar con familias y escuelas (por ejemplo, escuela para padres), y diseñar espacios incluyentes que reconozcan la diversidad. En el ámbito laboral, propusieron combinar el cambio cultural con condiciones materiales: incentivos para empresas que contraten a personas con discapacidad, difusión de incentivos ya existentes y un acercamiento directo a grupos priorizados para entender necesidades reales y diseñar infraestructura y prácticas inclusivas desde el origen. Finalmente, recomendaron actualizar el lenguaje y el enfoque del documento para alinearlo con marcos actuales (por ejemplo, revisar conceptos y fortalecer la no discriminación), e insistieron en que la inclusión se construye desde la educación básica con referentes positivos y formación cívica sostenida.


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