NOTICIAS CONSEQRO

Espacio de noticias sobre nuestro Consejo: eventos, nuevas alianzas, visitas a instituciones, etc. ¡Mantente al día!

';

TALLER DESARROLLO URBANO

2026-03-26
Por: CONSEQRO


¿Qué dice el plan?

 

El Plan aborda el desarrollo urbano desde el ordenamiento territorial, el urbanismo y la infraestructura, con un objetivo claro: pasar de un modelo de expansión horizontal a uno más compacto y vertical, que garantice acceso equitativo a servicios básicos y vivienda. El diagnóstico identifica que Querétaro ha crecido de forma desproporcionada en superficie urbana frente a su población: entre 2000 y 2020 la superficie urbana aumentó 61%, y en la Zona Metropolitana de Querétaro la mancha urbana pasó de 11,605 a 24,271 hectáreas, mientras la densidad cayó de 82 hab/ha (1970) a 57 hab/ha (2020), reflejando una ciudad extendida y poco eficiente. A esto se suman brechas que afectan calidad de vida y accesibilidad: déficit de áreas verdes (13.5 m² por persona en 2020, por debajo del estándar recomendado), infraestructura peatonal incompleta (solo 39% de manzanas con banquetas completas) y un número alto de asentamientos irregulares (266 en 2022, concentrados en Corregidora y Pedro Escobedo).

 

Hacia 2050, el Plan proyecta que, de seguir la tendencia, la superficie urbana podría crecer de 404 km² (2020) a 704 km² en escenario base o 877 km² en escenario alto, lo que vuelve urgente contener la expansión. Por eso, la visión plantea ciudades compactas y conectadas, con metas cuantificables como elevar densidad a 100 hab/ha en zonas urbanas mayores, aumentar banquetas completas, alcanzar estándares de áreas verdes, erradicar el cambio de uso de suelo de tierras productivas y casi universalizar drenaje y alcantarillado; además, propone aproximarse al modelo de “ciudades de 15 minutos” y homologar directrices urbanas entre municipios, estimando que para alojar el crecimiento sin expandirse se requerirían miles de edificios adicionales de vivienda vertical.

 

En estrategias, el Plan se apoya en la densificación y vivienda vertical (con énfasis en interés social), infraestructura verde para captar lluvia y reducir calor/inundaciones, cinturones verdes para contener la mancha urbana, el enfoque de calles completas (peatón, ciclista y transporte público), y una inversión pública más sistémica en zonas rurales para reducir migración forzada hacia metrópolis saturadas. También reconoce proyectos icónicos vinculados a esta agenda, como grandes áreas verdes urbanas, seguridad hídrica mediante tratamiento y reúso, protección de la biósfera y un sistema metro que reordene el crecimiento en torno a corredores de transporte masivo.

 

El propio Plan advierte riesgos de no actuar: pérdida de mantos freáticos y de tierra productiva por urbanización desordenada, encarecimiento de infraestructura y servicios que vuelve incosteables las ciudades extendidas, más segregación por encarecimiento de suelo y vivienda con invasión de predios y asentamientos irregulares, y un colapso de movilidad por dependencia del automóvil que dificulta transporte público y eleva tiempos de traslado.

 

 

¿Qué dijeron los especialistas?

 

En la mesa, el énfasis fue hacer que las metas sean operables y medibles, y que la estrategia explique mejor el “cómo”. Para densificación, se sugirió incorporar herramientas concretas como censos de terrenos, evaluar reciclaje de construcciones o reconversión de zonas industriales para redensificar, y acompañar el cambio con obligaciones y políticas públicas de eficiencia (por ejemplo, reciclaje/uso eficiente de agua y energía en desarrollos), además de reconocer que no todas las zonas requieren la misma densidad y conviene delimitar por áreas.

 

En banquetas y accesibilidad, la mesa pidió subir el estándar: que no se trate solo de completar banquetas, sino de que sean continuas, seguras, con dimensiones adecuadas, accesibilidad universal, mobiliario y vegetación integrada, e incluso se discutió llevar la meta a 100% conforme a normatividad, incluyendo una visión de movilidad donde el arbolado y el espacio público tengan un papel prioritario.

 

Respecto a calles completas y resiliencia, se propuso integrar con mayor claridad la infraestructura pluvial (drenajes adecuados e infiltración al subsuelo) para reducir inundaciones, y sumar un mecanismo de seguimiento ciudadano como una plataforma de avances del Plan 2050 con datos abiertos sobre densidades, planes y cumplimiento.

 

Finalmente, sobre las grandes estrategias, se pidió dar más precisión (números, definiciones, fuentes) y reforzar instrumentos de implementación: incentivos al desarrollo intraurbano, homologación normativa intermunicipal, regulación e incentivos fiscales para construir de manera sostenible y con menor huella de CO? (incluida eficiencia de agua), programas para informar a la población sobre los cambios urbanos necesarios, y una agenda de residuos y agua que no dependa solo de disposición final, sino de prevención y reúso. También se subrayaron prioridades complementarias que condicionan el éxito urbano: movilidad con menor prioridad al auto particular y mejor transporte público/ciclovías, así como atención a la zona de vías del tren y proyectos de espacio público de escala metropolitana (parque lineal, metro/tranvía).

 


REGRESAR