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TALLER TEMÁTICO SALUD

2026-03-26
Por: CONSEQRO


¿Qué dice el plan?

 

El Plan plantea que la salud será uno de los frentes con mayor presión hacia 2050 por el cambio demográfico: proyecta un envejecimiento acelerado y estima que la población de 60 años y más podría crecer 313%, alcanzando alrededor de 992 mil personas en 2050, lo que incrementará la demanda de servicios hospitalarios, de salud, esparcimiento y establecimientos especializados para cuidado de personas adultas mayores. En el diagnóstico reciente, identifica un retroceso en el acceso a servicios de salud entre 2016 y 2022 asociado a cambios en el aseguramiento, y advierte insuficiencias en camas hospitalarias y en el surtimiento de recetas, además de desequilibrios internos entre regiones del estado.

 

El Plan también destaca brechas de capacidad del sistema público: reporta 587 establecimientos de salud y 8,876 profesionales (375 por cada 100 mil habitantes), por debajo de recomendaciones internacionales; una tasa de 52.6 camas censables por cada 100 mil (posición 29 nacional), y señales preocupantes de salud mental, con aumento de 57% en casos nuevos de depresión (2014–2022) y crecimiento de 106% en la proporción de suicidios dentro de muertes violentas (2010–2022). Además, aunque el surtimiento completo de medicamentos mejoró, el estado se mantiene rezagado (lugar 21).

 

En riesgos y tensiones futuras, el Plan anticipa que el crecimiento poblacional puede agravar la insuficiencia de personal y especialistas, el desabasto crónico de medicamentos, la desigualdad en el acceso y las dificultades de movilidad para recibir atención oportuna. Advierte presión creciente por el aumento de adultos mayores, deterioro de salud y calidad de vida asociado a cambios laborales, y la persistencia de hábitos reactivos que pueden incrementar obesidad, enfermedades mentales, adicciones, embarazo adolescente y enfermedades crónicas, elevando costos médicos y hospitalarios. También señala que el modelo de urbanización horizontal complica movilidad y accesibilidad a salud y que déficits de infraestructura pueden agravar desabasto y desperdicio de recursos.

 

Como horizonte de largo plazo, el Plan propone integrar un sistema de salud preventiva e intersectorial con acceso universal para conformar una población saludable. Sus grandes estrategias apuntan a contar con capacidad instalada suficiente para el crecimiento poblacional y cobertura total, modernizar infraestructura y cuidados priorizando mujeres, niñas, niños y adolescentes y personas adultas mayores, incorporar tecnología biomédica y conectividad médico-paciente, fortalecer prevención en línea, telemedicina, equipos multidisciplinarios, un servicio eficiente y una cultura de prevención intersectorial, con énfasis en adicciones y enfermedades crónico-degenerativas. Además, incluye como línea explícita el acceso universal a servicios de terapia y salud mental y emocional.

 

 

¿Qué dijeron los especialistas?

 

En la mesa, la recomendación principal fue reforzar el enfoque de calidad de vida y no limitarlo a una formulación general: sugirieron hablar de una población con calidad de vida y salud, incorporar de manera más visible problemáticas como ansiedad, angustia y desesperación, y fijar estándares verificables, como que los hospitales cuenten con certificación del Consejo de Salubridad General. También insistieron en equilibrar prevención y atención, y en habilitar condiciones para un acceso universal que sea realmente operativo: expediente clínico universal, portabilidad de servicios, claridad en procesos de pago, credencialización y transparencia de datos de salud para que las personas puedan tomar mejores decisiones sobre dónde atenderse.

 

Respecto a las estrategias, la mesa pidió mayor precisión sobre qué se va a atender y cómo, y propuso elevar la prioridad de la salud mental como eje transversal, incluyendo salud mental y adicciones en el primer nivel de atención y también en el sector empresarial, así como fortalecer el bienestar emocional del personal médico de primer contacto. En tecnología, recomendaron aprovechar herramientas ya existentes para monitoreo portátil de salud, acompañadas de educación para el autocuidado y el uso adecuado de tecnología. En planeación urbana, señalaron la importancia de reservar áreas de salud pública en desarrollos y fraccionamientos y asegurar espacios recreativos como parte de salud preventiva.

 

Finalmente, destacaron retos adicionales que conviene reflejar con más fuerza en el diseño del sistema: recuperar infraestructura hospitalaria pública (con metas de disponibilidad de camas), atender la precariedad laboral en hospitales públicos que desincentiva a especialistas, preparar al sistema para el crecimiento de la población adulta mayor (incluyendo integración social y espacios para combatir la soledad como factor de riesgo), y considerar la sostenibilidad del sistema con un modelo preventivo a lo largo del curso de vida, con programas desde la escuela, fortalecimiento de atención primaria y comunitaria, y centros de atención de emergencia en salud mental en distintos puntos del estado.


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